En esta práctica, hemos tenido que buscar dos apps educativas que compartieran un mismo objetivo educativo, con el propósito de analizarlas y determinar cuál de ellas logra cumplir dicho objetivo de manera más eficaz, y cuál, en cambio, no lo consigue por completo.
El objetivo educativo que he escogido es aprender a relajarse y a controlar la ira en los niños, con la finalidad de ayudarles a mantenerse de buen humor durante el mayor tiempo posible.
He elegido este objetivo porque considero que se trata de un aprendizaje esencial y, a menudo, poco valorado dentro del ámbito de la educación infantil. A diferencia de otros objetivos más comunes, como aprender los números o los colores, el desarrollo emocional y la gestión de la frustración son igualmente importantes. Además, este tipo de aprendizaje resulta especialmente relevante para aquellos niños que atraviesan una infancia complicada, ya que aprender a relajarse puede ayudarles a estar más atentos en clase, comportarse mejor y, en consecuencia, mejorar su proceso de aprendizaje.
Aplicaciones seleccionadas
Las aplicaciones que he escogido son las siguientes:
Criterios de selección
Los criterios que utilicé para seleccionar las aplicaciones se centraron en buscar herramientas de relajación y calma dirigidas a niños, que no fueran simplemente ejercicios de mindfulness, audios o retos para tranquilizarlos momentáneamente. Mi intención era encontrar recursos que les ayudaran a comprender que no deben enfadarse ni sentir rabia cuando las cosas no salen como esperan o no les gustan, a pesar de que esta sea una emoción básica normal. Hay diferentes maneras de expresar el enfado y se puede trabajar de diversas formas.
Tras una búsqueda exhaustiva, encontré estas dos aplicaciones, cuyas características describo a continuación.
Funcionamiento de las aplicaciones seleccionadas
La aplicación que he considerado más adecuada para alcanzar el objetivo educativo es “Respira, piensa, actúa”.
Su funcionamiento se basa en una historia protagonizada por un monstruo que debe superar diferentes retos cotidianos, como aprender a ponerse los zapatos o asistir a la escuela por primera vez. El monstruo se muestra enfadado, y el niño debe ayudarle a calmarse tocándole la barriga y respirando profundamente junto a él.
Una vez el monstruo se tranquiliza, el niño debe pensar en posibles soluciones para resolver el conflicto. Mientras reflexiona, aparecen burbujas en la pantalla que el niño debe ir explotando. Al finalizar, el monstruo propone diferentes ideas, como pedir ayuda a los padres o imitar a un hermano. El niño elige la opción que prefiera y observa cómo se resuelve la situación.
Un aspecto especialmente positivo de esta aplicación es que permite a los padres grabar su propia voz dando las instrucciones de respiración y reflexión, lo que ayuda al niño a establecer una conexión emocional más cercana. Además, incluye un modo específico para utilizar en situaciones de estrés o ansiedad, en el que el niño simplemente debe respirar profundamente junto al monstruo.
Por último, la aplicación ofrece una sección parental con consejos y estrategias para afrontar diferentes situaciones comunes, como la separación, la paciencia o la superación de errores.
Se trata de una herramienta interactiva emocionalmente significativa y adaptada a la edad infantil, que cumple con el objetivo docente de aprender a relajarse.
Por otro lado, la aplicación “Adiós enfados” también tiene como propósito enseñar a los niños a gestionar sus emociones y reducir el enfado, pero no logra alcanzar el objetivo educativo con la misma eficacia.
Esta app se basa principalmente en ofrecer frases motivadoras y pequeñas actividades de distracción, como dibujos o sonidos relajantes. Aunque puede resultar útil en momentos puntuales de rabia o frustración, no promueve la reflexión ni la comprensión del origen de la emoción. Los niños siguen las instrucciones de manera mecánica, sin llegar a identificar por qué se sienten enfadados ni cómo pueden manejar esa emoción de forma autónoma.
Además, su diseño es menos interactivo y carece de un hilo narrativo o de personajes con los que los niños puedan empatizar. Esto limita su impacto emocional y su capacidad para enseñar estrategias de autorregulación duraderas.
Experiencia personal
La experiencia ha sido muy positiva, ya que me ha permitido descubrir aplicaciones educativas interesantes y útiles que me han hecho reflexionar sobre distintas acciones y situaciones que los niños pueden vivir, así como sobre cómo estas afectan a su educación y a su proceso de aprendizaje.
Esta actividad ayuda a tomar conciencia de hasta qué punto la sociedad es consciente de los problemas existentes en el ámbito educativo y de si realmente se están buscando soluciones adecuadas para afrontarlos.


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